miércoles, 19 de julio de 2017

Brazalete de la reina Ahhotep



     El faraón Amosis I fundador de la XVIII dinastía, que gobernó Egipto en el lejano siglo XVI a. de J.C., tuvo el detalle de regalar a su combativa madre Ahhotep, un hermoso brazalete de oro y piedras de adorno que apareció en su sarcófago junto con otras joyas. Su progenitora nunca olvidaría el regalo de su hijo, ya que este hizo grabar en el mismo, tanto su Nombre de Nacimiento* (el que vemos en el cartucho de la imagen) como su Nombre de Trono**, aunque todavía le podía haber grabado otros tres nombres más que tenía. Sin embargo, el nombre de la obsequiada no aparece por ninguna parte.
     El brazalete en cuestión lo componen treinta filas de pequeños cilindros o cuentas de oro y piedras de adorno como: turquesa, lapislázuli y ¿cornalina? Se disponen de tal manera, que dan lugar a la formación de triángulos y cuadrados. Presenta unas dimensiones de 4,3 cm de altura, por 4,7 cm de anchura. Toda la pieza presenta un excelente estado de conservación que contribuye a su gran vistosidad y contrastes cromáticos. 
* El Sa Ra aparece en el cierre y dice traducido del jeroglífico: “El hijo de Re (Amoshe). Amado de Re.
** El Nesut Bity aparece en la parte opuesta y podemos traducir: “El buen dios (Nebpehtyra). Amado de Amón.
          R.R.C.

sábado, 15 de julio de 2017

PECTORAL DE TUTANKAMÓN CON ESCARABAJO ALADO



     Este es uno de los más bellos y conocidos pectorales hallados en la tumba de este faraón en el Valle de los Reyes en Tebas (Egipto). Por lo tanto, tiene una antigüedad de más de 3300 años, y podemos comprobar su excelente estado de conservación. Es una fantástica sinfonía de formas y color; elaborado a base de oro, piedras de adorno y pasta de vidrio con pigmentos de diferentes tonos y vivos colores, pues los artesanos egipcios eran unos expertos en la imitación de minerales como el lapislázuli, la turquesa, la cornalina y otras piedras semipreciosas con el uso del vidrio, y, precisamente durante la dinastía XVIII se produjo un auge de su empleo para piezas de una gran calidad artística.
     Como es habitual, el pectoral tiene una forma ligeramente trapezoidal que nos recuerda la fachada de los templos. Resalta un enorme escarabajo tallado en piedra verdosa, cuyo colorido hace hincapié en el nuevo renacer que simboliza el coleóptero. Sus alas elaboradas en oro con incrustaciones de vidrio coloreado en pequeñas celdillas con técnica cloisonné, descansan sobre las diosas Isis a la derecha y Neftis a la izquierda, ataviadas con todo lujo de detalles, portando sobre sus cabezas los signos jeroglíficos que nos indican sus nombres. Ambas diosas están íntimamente asociadas y representan lo opuesto la una respecto a la otra.  Asimismo, el escarabajo sostiene con su boca los dos cartuchos que contienen los nombres de Nacimiento y de Trono de Tutankamón. Otras seis bandas de textos jeroglíficos acompañan la obra, con lo cual, se evita dejar espacios vacíos en la misma, y colaboran a la belleza, armonía y simetría del conjunto.
     El disco solar alado con uraeus, es decir, con cobras que representan a la diosa Uadyet, "Señora del Cielo", corona prácticamente toda la parte superior de este pectoral. A dicho emblema se le conoce con el nombre de Horus Behedety (ay, qué complicada es la mitología egipcia), que actúa como símbolo protector si se colocaba en las puertas de los templos o tumbas reales. Dos impresionantes cobras con el disco solar sobre sus cabezas cierran la obra, otros discos de menor tamaño cubren el espacio que dejan sus enroscados cuerpos. Toda una maravilla colmada de simbolismo.
       R.R.C.

SORTIJA-SELLO DEL FARAÓN HOREMHEB



     Es un precioso anillo de oro macizo muy típico del Antiguo Egipto, que perteneció a Horemheb último faraón de la XVIII dinastía, que gobernó unos 27 años y acabó su reinado alrededor del 1295 a. de C. Presenta decoración por sus cuatro caras, tanto en las dos principales como en los biseles, que se queda reducida a una representación animalística. Empezando por ellos, observamos un magnífico escorpión, que en Egipto se le consideraba un ser benéfico, lo cual, lo convertía en un amuleto muy útil para dar protección y alejar del mal a su portador. Además, hay que recordar que tuvo su deidad en la diosa Selket, personificada como mujer con un escorpión sobre su cabeza. En el bisel opuesto contemplamos el típico cocodrilo en movimiento, símbolo de la agresividad y la ira. Pero también encarna el aspecto belicoso y conquistador del faraón (hay que recordar que antes que monarca fue el general Horemheb).
     Al ser un sello giratorio mostraba dos caras principales de forma rectangular. La más interesante llevaba grabado su propio nombre, en este caso su Nesut-Bity, es decir, el nombre con el que accedía al trono, y lo podemos traducir del jeroglífico como: “Sagradas manifestaciones de Re. Elegido de Re”. En la cara opuesta destaca la figura de un magnífico león con paso firme, símbolo del poder real y, sobre él, los jeroglíficos de una cesta y una pata de bóvido, que podríamos interpretar como: “Señor de la fuerza”, un apelativo que se le atribuye al faraón en otras ocasiones. Por último, podemos ver esta sortija en el Museo del Louvre, París.
     R.R.C.

EL ANILLO DE KEOPS



     Este precioso anillo de oro macizo hallado probablemente en las proximidades de El Cairo, tiene una antigüedad superior a los 2500 años, cuando todavía gobernaban los faraones en el país del Nilo. En la actualidad se encuentra expuesto en las vitrinas del Museo Brooklyn de Nueva York, presentando un excelente estado de conservación. Tiene una forma oval de unos 2 cm. de largo y un peso de 20 gr.
     Es un anillo-sello repleto de magníficos jeroglíficos grabados con una gran precisión en su cara visible, que se adaptan de forma equilibrada al marco disponible. Consecuencia de todo ello es la gran belleza que podemos observar cuando admiramos este objeto, salido de las manos de los orfebres del Antiguo Egipto. ¿A quién perteneció?, por supuesto que al faraón Keops no, aunque lleve su cartucho, ya que a la izquierda del mismo podemos leer el nombre de su propietario Neferibre, que traducido al español sería: “El buen corazón es de Ra”. También nos informan los signos que su dueño era un sacerdote de la diosa Isis, y del propio Keops, ya que se le consideraba una divinidad. En fin, una sortija con un contenido religioso propia de un sacerdote egipcio que vivió entre los siglos VII-VI a. de C.
    R.R.C.

EL SARCÓFAGO INTERMEDIO DE TUTANKAMÓN



     Igual que una matrioska rusa los faraones en el Imperio Nuevo egipcio eran enterrados en varios sarcófagos, como es el caso que nos ocupa, en donde un sarcófago de madera de ciprés forrado con una lámina de oro, fue depositado en uno externo rectangular de piedra rosa (cuarcita) que contenía en su interior dos más: el que vemos en la imagen en madera dorada con incrustaciones de piedras de adorno de diversos colores, entre las que podríamos destacar la turquesa, el lapislázuli y la cornalina, con una longitud superior a los dos metros, y un tercer sarcófago antropomorfo de oro macizo que contenía la momia de Tutankamón, el cual, portaba su conocida máscara que reproduce el sarcófago intermedio. Centrándonos en este último, es de tipo rishi, término de origen árabe que significa pluma, en clara referencia a las plumas que llevan las alas de la diosa protectora el monarca y que envuelven el cuerpo del féretro. Lleva el tocado real que se denomina “nemes”, y la típica barba postiza trenzada e inclinada (los fallecidos la llevaban en esta posición, mientras en vida se lucía recta) que ostentaban los dioses. Las inscripciones jeroglíficas que contiene están tratadas con sumo cuidado y precisión, entre la que podríamos destacar el cartucho que lleva su Nombre de Trono por el que era conocido este faraón en su época: “Neb-jeperu-Re”. En fin, todo el mundo verá que nos encontramos ante una obra maestra de la orfebrería universal, y con más de 3300 años de antigüedad.
      R.R.C.