lunes, 24 de abril de 2017

FIESTA SED Y VASO RITUAL DE PEPY I

VASITO DE PEPY I
      En la parte izquierda de este vasito de alabastro nos encontramos con el Nombre de Horus de este faraón, enmarcado en una figura geométrica rectangular sobre la que se posa el halcón Horus y que hace alusión a la fachada de un palacio, y que podríamos traducir por: “El amado de las dos tierras”, es decir, de todo Egipto. En la parte central bajo la caña y la abeja el Nesut Bity, o sea, el Rey del Alto y el Bajo Egipto, que podríamos traducir como: “El amado de Ra”. Los signos que aparecen a la derecha nos indican que es un vaso ritual, ya que hacen referencia al comienzo de la fiesta ceremonial denominada: “Heb Sed”, la más importante que celebraban los faraones desde la I dinastía, o anterior, hasta la etapa Ptolemaica final. Los signos de la parte inferior desean al faraón que sea dotado de vida y dominio (poder) eternamente.
PEPY I CON HORUS CONMEMORANDO FIESTA SED
     El Heb Sed fue la celebración ritual más importante que realizaron los faraones cuando llevaban 30 años en el trono (los que llegaban, claro). Ramsés II batió el record de estas conmemoraciones, ya que participó por primera vez a los 30 años de reinado, y posteriormente ofició esta fiesta cada 2 años hasta alcanzar la cifra de  14 veces a lo largo de su extenso mandato. Para comprender mejor el significado de estos festejos, hay que tener presente que el faraón además de hombre se le consideraba un dios viviente. La buena marcha de la naturaleza, la prosperidad de las tierras y el ganado, del bienestar de su pueblo en fin, dependía de la buena salud, fortaleza y energía que tuviese el monarca, y después de 30 años en el poder, sus fuerzas se irían debilitando. En tal situación, se vería en la necesidad de potenciarlas y renovarlas por el bien de la comunidad. Precisamente, es lo que se trataba de lograr con estos rituales mágico-religiosos, que duraban 10 días desde el comienzo de la estación de Peret (invierno). Así pues, se entenderá, que uno de los ritos con los que tenía que bregar el Faraón era levantar personalmente un pilar (Dyed en jeroglífico = estabilidad) de Osiris, para dar permanencia y solidez a su reinado.
EL FARAÓN SETI I ERIGIENDO PILAR DYED
NOTA: Heb en jeroglífico significa fiesta y Sed puede hacer referencia a un dios chacal, o bien, a la cola que sujetaba el faldellín que portaban los faraones.
       R.R.C.

miércoles, 19 de abril de 2017

ENAMORADOS PARA SIEMPRE


     Aunque ya hemos pasado sobradamente el 14 de febrero, que como todos sabemos se celebra el día de los enamorados, me ha venido a la cabeza  una vieja historia que sucedió en un pequeño y bello municipio del sur de los Países Bajos llamado Roermond en 1842, cuando la pareja formada por JWC van Gorcum y su esposa JCPH van Aefferden (nombres bastante complicados de pronunciar y de retener para personas de habla española), decidieron contraer matrimonio contra la voluntad de sus propias familias, especialmente de parte de ella, y del pueblo en general. El problema era que ella profesaba la religión católica mientras que él era protestante, además de que la joven pertenecía a una familia noble mientras que el novio era de clase baja. Aunque esto último quedó solucionado en parte, porque él alcanzó el grado de coronel de caballería en el ejército holandés.
     Contra viento y marea se celebró el matrimonio en la fecha señalada, cuando ella contaba con 22 años y el amor de su vida 33. Fueron 38 años de dicha y felicidad, hasta que la muerte del esposo en 1880 los separó, pero no para siempre, ya que el fallecimiento de su dulce esposa en 1888 los volvería a unir de nuevo. Hasta que esto ocurrió, la mujer acudía al camposanto todos los días para acompañar a su marido en la soledad de la sepultura. El cementerio de la localidad estaba dividido por un grueso muro de ladrillo macizo que separaba la parte católica de la protestante, también había una sección para los judíos. La tumba del esposo se encontraba pegada al muro (él dejó escrito que le dieran sepultura en ese punto concreto que separaba ambos cementerios), y ella se las ingenió, no sin antes renunciar a su más impresionante panteón familiar, para que la enterraran justo al otro lado del muro en donde se encontraba la tumba de su marido, y levantasen unas lápidas lo suficientemente altas con dos pequeñas casetas en la parte superior, de las que pudiesen salir unos brazos que permitiesen juntar las manos de ambos esposos; y así, sellar su querer eterno por encima de muros y murallas. Y ahí continúan, como símbolo de que el amor está por encima de cualquier barrera, convirtiéndose en una de las principales atracciones turísticas de este municipio de 57 000 habitantes.
    R.R.C.

El ajedrez conservado más antiguo y famoso del Mundo

      Descubierto en la isla escocesa de Lewis en 1831 en circunstancias poco claras, estas magníficas piezas de ajedrez parece ser que fueron hechas en Noruega, aunque otras hipótesis consideran que fue en Islandia, pero sea como fuere, nos encontramos con unas figuras elaboradas en la Edad Media, y concretando un poco más, entre el 1150 el 1200. El material empleado fue el marfil, obtenido de colmillos de morsa principalmente, o dientes de ballena. El tamaño de las figuras (se encontraron setenta y ocho) de este ajedrez vikingo, oscila entre 4 y 10 cm de altura. En la actualidad se encuentra expuesto en la sala 42 del Museo Británico de Londres (67 piezas) y en el Museo de Escocia en Edimburgo (11 piezas). Respecto al color de las fichas eran blancas y rojas, ya que se han encontrado restos de pintura roja en algunas de ellas. Por el lugar de su descubrimiento se le conoce como: ajedrez de Lewis.  
     
      Especialmente expresivos son los rostros de los principales personajes que componen las piezas de este enigmático y, yo diría, mágico ajedrez, no por casualidad es el que se utiliza en una partida en la que participa el protagonista de la famosa película Harry Potter y la piedra filosofal. Empezando por la figura del rey, pone cara de ir perdiendo la partida, como si tal cosa no le pudiera ocurrir a él; su espada enfundada sobre sus rodillas la sujeta con ambas manos, un gesto poco habitual, no parece presto a ganar la batalla, o la partida; como se quiera. Se muestra abatido y sorprendido a la vez. El rostro de aburrimiento de la reina es perfectamente descriptible, acentuado por el hecho de sujetar con su brazo izquierdo el codo de su brazo derecho, para poder mantener la palma de la mano pegada a su rostro. Está claro que los creadores de estas figuras deberían de pensar que el ajedrez no era cosa de mujeres, un juego demasiado intelectual para ellas, la reina estaba porque era una pieza necesaria en este juego. Cómo no, el clero no podía faltar en esta sociedad medieval, se elige a un rollizo religioso con mitra y báculo episcopal para la figura del alfil, y, ya que está,  aprovecha la ocasión para bendecir a sus compañeros de tablero. Un fornido caballero monta un diminuto caballo, protegido con casco y escudo, y dejando ver su puntiaguda espada, qué duda cabe de que es un buen servidor de su rey. Por último, y haciendo la función de torre, nos encontramos con el escudero que muestra sus dientes al enemigo, como una señal inequívoca de su fiereza, toda una declaración de intenciones, dispuesto a enfrentarse a todo el que se le ponga por delante.
      
     Respecto a los peones no se molestaron mucho, ni si quiera se les dota de forma humana, simplemente tienen una base octogonal con forma de dedal y, alguno de ellos, muestra grabaciones esquemáticas. ¡Qué le vamos a hacer!, la tropa no tenía más consideración, solo luchar e intentar sobrevivir a la batalla.

NOTA: no todas las figuras de la colección presentan los mismos gestos. Las piezas que aparecen en la imagen son réplicas muy exactas de las originales.
       R.R.C.

La dama del armiño

      Es uno de los cuatro retratos femeninos de Leonardo da Vinci, pintado en óleo sobre tabla hacia 1490, unos catorce años antes que su famosa Gioconda. Presenta unas medidas de 55X40 cm. y se conserva en un museo de la ciudad polaca de Cracovia. Recientemente el Estado polaco lo ha adquirido a un coleccionista particular, para evitar su salida del país y que sus ciudadanos lo reciban como el regalo de Reyes de 2017.
     En la tabla vemos el retrato de la bella e inteligente Cecilia Gallerani, sabía música y  componía poemas, pare ser, que talento no le faltaba, y solo contaba la temprana edad de 17 años cuando se convirtió en amante (la banda de oro que porta en su frente, el velo y la cinta negra, así la delatan) de Ludovico el Moro, duque de Milán.
     Si nos centramos en la tabla observamos que, mientras sostiene con su brazo izquierdo un armiño (otros prefieren ver un hurón que es más domesticable), animal asociado a la nobleza, lo acaricia con su mano derecha, un acto que podemos interpretar como una alusión sexual, vista su condición de amante de un aristócrata. No obstante, después de someter la obra a pruebas radiológicas, los investigadores observaron que fue realizada en tres fases, y que el animal no estaba presente en un primer momento, aparte de otros cambios. La composición es claramente piramidal, característica del Renacimiento y del autor.
     Está considerado por los expertos el primer retrato moderno, por el hecho de estar pintado a tres cuartos, y porque el personaje dirige su mirada fuera del cuadro (el animal también se gira y parece centrar su mirada en alguien exterior). Por otra parte, la técnica del sfumato iniciada por Leonardo, aunque se encuentra presente, como podemos observar principalmente en las comisuras de los labios y en la punta de su ojo derecho, todavía no adquiere el papel primordial de otras obras posteriores. No obstante, hay que recordar que al artista prefería sugerir las emociones y sentimientos, más que mostrarlos claramente en sus personajes. Así que, si nos fijamos bien, Cecilia Gallerani parece transmitir una ligera sonrisa a la persona que se encuentra fuera del cuadro, probablemente, Ludovico el Moro, su amante y mecenas del propio pintor. Por último, en esta obra, no hay paisaje de fondo como ocurre en otros cuadros del autor; un fondo negro hace destacar aún más, la figura, y cualidades de la joven retratada.

NOTA: las letras en donde aparece el nombre de Leonardo da Vinci y la bella Feroniere (con este título se le podía denominar a un retrato renacentista), fueron añadidas con posterioridad (s. XIX) a la ejecución de la obra.
      R.R.C.

Cilindro de oro de la V dinastía egipcia

     Precioso cilindro en oro macizo, máxime, si tenemos en cuenta su gran antigüedad; más de 4300 años.

En la superficie del mismo podemos observar una serie de signos jeroglíficos realizados en huecorrelieve con una gran precisión, dotando a este pequeño objeto de una elevada belleza.  Ahora la pieza se conserva en el Museo de Bellas Artes de Boston.   
      Podemos ver el nombre de Horus de este faraón en el clásico rectángulo que representa la fachada y planta de un palacio de forma esquemática en su zona central, y la imagen de la divinidad, es decir, el halcón Horus sobre él. En jeroglífico se transcribe: Dyed-ja-u, y lo podríamos traducir por: “Es estable en las apariciones”. También podemos comprobar en la parte superior derecha su Nesut Bity (Nombre de Trono), en su correspondiente cartucho, que desde la IV dinastía se venían empleando habitualmente: Dyedkare, o sea, “El espíritu estable de Ra”. Básicamente lleva los nombres y títulos de este monarca de la V dinastía, más conocido por su Sa Ra (Nombre de Nacimiento) Isesi, que reinó entre el 2381-2353 a. de J C.
       R.R.C.