martes, 21 de julio de 2015

¿Dónde fue bautizado Jesús?


     La UNESCO acaba de declarar Patrimonio de la Humanidad y, por consiguiente, de dar validez a las tesis que afirman que Jesús fue bautizado en Betania (nada que ver con la ciudad de Lázaro), en la ribera oriental del río Jordán, o sea, en la parte jordana, unos diez km. antes de su desembocadura en el mar Muerto. De esta forma, podríamos considerar que este lugar es uno de los tres sitios más importantes de peregrinación (algún Papa ya lo ha hecho), para la cristiandad, después del Santo Sepulcro en Jerusalén y la Basílica de la Natividad en Belén.
    
       Por otra parte, no debería de sorprendernos este lugar, pues San Juan ya lo señala en el capítulo primero de su Evangelio cuando afirma: “Estas cosas acontecieron en Betania, al otro lado del Jordán, donde Juan estaba bautizando”.  El arqueólogo y profesor de la Universidad Hachemita Reina Rania, de Ammán, Mohammad Waheeb no tiene dudas de que nos encontramos en el lugar exacto donde tuvo lugar el acontecimiento. Ha habido que esperar hasta finales del siglo pasado para poder probarlo arqueológicamente. Aparecieron cuatro iglesias superpuestas de los siglos IV al VII (cuando una se destruía, levantaban otra encima), prueba que indica la importancia de este lugar para los antiguos cristianos.
     
     También tenemos que tener presente que, en el siglo VI, Santa Elena, la madre del Emperador Constantino, y a la que podríamos considerar como primera arqueóloga, por su búsqueda incansable de los lugares en los que estuvo Jesús, visitó esta zona. Unos monjes que vivían allí desde la primera mitad el siglo I le mostraron este emplazamiento como el sitio de su bautismo. Inmediatamente, ordenó que se levantaran iglesias para celebrarlo y no olvidarlo; como así ocurrió, prueba de ello es que la primera en alzarse data, como hemos visto más arriba, del siglo IV.

       R.R.C.

lunes, 13 de julio de 2015

El Valle de los Reyes

     En uno de los lugares más calurosos, áridos e inhóspitos de la tierra, decidieron los faraones del Imperio Nuevo egipcio, hace unos tres mil quinientos años, lejos del mundanal ruido y próximo a la antigua Tebas (la actual Luxor), excavar sus sepulturas con el objetivo de conservar sus cuerpos momificados y guardar lo mejor posible sus innumerables tesoros, para evitar que fueran saqueados por los ladrones de sepulcros. A día de hoy se han encontrado sesenta y dos tumbas, entre ellas las del famoso TutanKamón, por descubrirse intacta tal y como la dejaron los antiguos egipcios con todos sus tesoros por el arqueólogo inglés Howard Cartel en 1922. Todos ellos fueron trasladados al museo arqueológico del Cairo, ocupando prácticamente toda la primera planta. Entre las piezas expuestas se encuentra la famosa máscara funeraria del faraón; de oro y piedras de adorno como turquesas y lapislázuli, muy utilizadas por los egipcios en sus obras de orfebrería. A pesar de ser la tumba más conocida, por la razón ya expuesta, no es la mejor, está sin acabar, recordemos que este monarca murió a penas cumplidos los dieciocho años. Su inesperado fallecimiento provocó la necesidad de aligerar el final de las obras de su sepultura. La mayoría o posiblemente casi la totalidad de los entendidos, opina que la mejor tumba de todas es la del faraón Seti I (de la que se expone un vídeo bajado del YouTube en este blog), no es posible su visita, ya que desde hace años se encuentra cerrada al público, así que tendremos que conformarnos con ver fotos o vídeos de ella, también se muestra en alguna película de cine. Los demás enterramientos se pueden visitar, pero está prohibido fotografiarlos por dentro al público en general. Las únicas fotos que se admiten en este lugar son exteriores. Una lástima.
     El Valle de los Reyes comenzó a ser considerado como gran necrópolis a partir de la dinastía XVIII, tiempo en el que fueron enterrados no solo faraones sino también miembros de la familia real (reinas y príncipes) y grandes personalidades. El primer monarca que fijó allí su sepultura fue Thutmosis I (1506-1494 a.C.). Fue declarado  Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, y es uno de los lugares más visitados del Egipto faraónico desde hace décadas. Muy pocos viajeros europeos hicieron aparición en el Valle hasta la llegada de la expedición francesa de Napoleón, cuyo grupo de historiadores exploraría el lugar e incluso identificaría algunas tumbas. Fue Champollion quién denominó valle de los reyes a este lugar. No todas las tumbas están abiertas al público, pero sí las que despiertan mayor interés por sus bellísimas pinturas. Un recorrido por este Valle deja un recuerdo imborrable, una grata experiencia. Las pinturas que se pueden admirar en la mayoría de sus tumbas, son delicadas, polícromas y de una bellísima factura. Inolvidables.
       R.R.C. 

jueves, 2 de julio de 2015

Venecia: el Gran Canal

     
     Lo más visitado de Venecia junto con la plaza y basílica de San Marcos, divide la ciudad en dos, mide casi cuatro kilómetros antes de desembocar en el mar Adriático, describiendo una S casi perfecta en su recorrido. Aunque es la principal arteria de la urbe, solo cuenta con cuatro puentes, entre los que destaca por su tamaño, belleza y concurrencia el de Rialto, desde donde se divisa una vista espectacular del  canal y sus majestuosos edificios de ambas orillas.

     Una de las actividades más interesantes que podemos realizar, además de ser una buena idea para conocer la ciudad, es tomar un vaporetto (transporte público) desde la estación de Santa Lucía hasta la dársena de San Marcos, y en este viaje fluvial donde alterna las paradas de una orilla a otra se pueden ir contemplando bastantes edificios nobles de Venecia. Una vez hecho este recorrido nos hemos introducido en el corazón de la ciudad. El problema es la gran cantidad de turistas que hay paseando por sus calles.
      R.R.C.
Nota: fotos del autor

miércoles, 1 de julio de 2015

Míkonos

     
     Es una pequeña isla del mar Egeo de 85 kilómetros  cuadrados que forma parte del archipiélago de las Cícladas, muy cerca de la sagrada isla de Delos. Sólo cuenta con unos diez mil habitantes censados, pero esta población es considerablemente mayor debido al enorme número de visitantes que tiene. Hay quién la considera “la Ibiza del Egeo”, ya que es famosa por sus discotecas, salas de fiesta, restaurantes, bares, terrazas, lugares de ocio…  y, por supuesto, sus playas de aguas turquesas y cristalinas.
     
     La ocupación de esta isla se remonta al neolítico y desde entonces se encuentra habitada, pero hay que esperar hasta la década de 1950 para que se convierta, poco a poco, en el atractivo turístico que es en la actualidad. La población más importante se encuentra ordenada en torno a calles estrechas formando una especie de laberinto, casas encaladas de blanco con puertas y ventanas pintadas de azul, y diminutas iglesias ortodoxas muy decoradas en su interior. En lo alto, cinco molinos de viento es la estampa más característica de la isla (son particulares y no es posible visitarlos por dentro). Se puede llegar hasta aquí, tanto en avión desde Atenas, como en barco desde otras islas del Egeo y, cómo no, en crucero, ya que son muchos los que tienen escala prevista en su costa.

     No se nos puede olvidar visitar al pelícano Pedro (Petros), que ya forma parte de la isla y se ha convertido en su mascota. Si nos damos un paseo por el centro, probablemente nos cruzaremos con él. El pelícano, digamos original, murió después de treinta años en la isla, se ha ido sustituyendo por otros, y en la actualidad, creo que son tres pelícanos los que recorren sus calles en completa libertad.
        R.R.C.
Nota: imágenes obtenidas de Internet.