domingo, 12 de abril de 2015

Anécdotas de la Historia

     
      Aspasia de Mileto, genio y figura hasta la sepultura. De esta inteligente y bella mujer sabemos que fue la amante primero y, esposa después, del gobernante de Atenas Pericles, la cual, influyó con toda seguridad en la vida política de la polis. Inteligencia, habilidad, conocimientos, retórica… y un sin fin  de virtudes no le faltaban. Un personaje así, tuvo sus enemigos y detractores, que fueron muchos, lógicamente, pero no lograron tapar con sus insidias sus virtudes, pues, toda la intelectualidad y personas influyentes de Atenas manifestaros su admiración, tanto por su belleza, como por su cultura e inteligencia. Tenemos grandes lagunas sobre su función pública y muchas actividades suyas que no podemos comprobar, ya que plantean serias dudas a la crítica histórica. No obstante, sabemos lo suficiente para afirmar con rotundidad, que fue el personaje femenino más importante de toda Grecia (no sólo de Atenas) durante todo el siglo V antes de J.C.

     En la antigua Grecia, una bellísima mujer llamada Friné fue acusada ante la autoridad de haberse comparado con la diosa Afrodita, además de no guardar los secretos de los misterios de Eleusis; gravísimos delitos que, por aquellos tiempos y lugares, se castigaban con la muerte. Un antiguo amante despechado fue quién la denunció. Se buscó al mejor abogado para que la defendiese ante un tribunal compuesto solo por hombres predispuestos a su ejecución. Cuando su defensor se quedó sin argumentos que convenciesen a la sala, este le arrebató inesperadamente a su defendida la capa que la cubría, y quedó completamente desnuda ante las atónitas miradas de sus señorías, alegando, que lo que sería un verdadero crimen era privar a la humanidad de semejante belleza. El tribunal la absolvió inmediatamente por unanimidad. Una sentencia comprensible.
     
     Cuenta una vieja leyenda anglosajona, que tiene todos los visos de ser una historia real (al menos en parte), que una señora que vivió entre los siglos X y XI, Lady Godiva, de una gran bondad y belleza, casada con el conde de Chester y Mercia, en la antigua Gran Bretaña, un tal Leofric, gran avaro donde los haya, pues tenía a sus vasallos sometidos a elevados impuestos que les obligaban a sobrevivir cada vez peor. Mientras que su comprensiva esposa, se preocupaba por la triste situación en la que se encontraban por culpa de su marido. Le propuso a éste, que reconsiderara su postura y bajase los abusivos tributos a los que tenía sometida a la población. La sorprendente respuesta del esposo es que estaría dispuesto a ello, siempre que se paseara desnuda sobre un caballo por todo el pueblo cubierta únicamente por su larga cabellera, a sabiendas de la timidez de su esposa. Inesperadamente aceptó el reto, con tal de aliviar las pesadas cargas fiscales de la población, que conocedora de la historia, acordó unánimemente quedarse en sus casas, cerrando puertas y ventanas y dejar la localidad completamente vacía, para que la tímida dama se pudiese pasear sin pasar vergüenza por todas las calles de Coventry. Como así ocurrió. Excepto que una persona, no pudo resistir la tentación de mirar por una rendija de la ventana, el sastre, que se quedó ciego por su acción (esta anécdota sí forma parte de la leyenda). El marido cumplió su promesa y bajó los impuestos a la gente. ¿Qué habría que hacer ahora para que nos bajaran los impuestos en España?
     
     Por último, me permitiré una licencia y contaré una curiosidad que me pasó hace poco corrigiendo un examen de Historia de una alumna de 1º de Bachillerato, no creo que llegue a la categoría de anécdota histórica; pero bueno. La mencionada estudiante lee en su libro de Historia que, tras la Primera Guerra Mundial, Alemania quedó dividida por el corredor de Danzig, como podemos comprobar en el mapa que precede a este párrafo, pero contesta en el examen que: “Alemania se partió en dos por la corrida de Danzig”. No es lo mismo, evidentemente. Lo que no fue impedimento, para que la interesada, cuando vio que estaba señalada con una interrogación en rojo su expresión en el examen, me manifestara su sorpresa, afirmando que la frase era válida y, lo que pasaba, era que yo no la había entendido porque me lo había escrito con sus palabras. En fin, lo que dicen siempre cuando una idea no la tienen clara. De todas formas, no lo tuve en cuenta a la hora de calificarla, pues sé lo que quería decir, pero no lo expresó correctamente, cómo así se lo hice saber.
      R.R.C.

jueves, 9 de abril de 2015

La primera prostituta del Mundo

     
     Me refiero a la primera prostituta del Mundo de la que tenemos noticia; claro. Todos hemos oído decir muchas veces que la prostitución es el oficio más antiguo de la humanidad, al menos, desde que empezó la civilización, pues me temo, que en épocas prehistóricas cuando el hombre todavía se dedicaba a perseguir animales, recolectar lo que la naturaleza le ofrecía y vivir en cuevas, los métodos que empleaba el varón para convencer a una mujer de que yaciera con él, no siempre serían los más adecuados.
     En el Poema de Gilgamesh se habla por primera vez de una hierédula, o prostituta sagrada en tiempos del rey de Uruk, que vivió hacia el 2750 antes de J.C. Su labor consistió en civilizar al Enkidú, es decir, manteniendo relaciones sexuales con él consiguió que dejara de ser un salvaje y se convirtiese en un hombre civilizado, por encargo del mencionado rey de Uruk Gilgamesh. El problema es que estamos tratando de una obra literaria, y no de una historia real. Digamos, que nos encontramos ante el primer caso de prostitución en la ficción. Por cierto, en Mesopotamia, para nada estaba mal visto este oficio, máxime, cuando era en el entorno de los templos en donde tenía lugar, y sus responsables, los que la controlaban.
     Nos tenemos que remontar más de veinticinco siglos antes de que naciera Cristo, para encontrarnos con el primer caso de prostitución en el Antiguo Egipto. Siguiendo como fuente al historiador griego Herdoto, veinte siglos posterior a los hechos que narra, e informado por los sacerdotes egipcios, según nos cuenta en su Segundo Libro de Historia, la hija del mismísimo faraón que mandó construir la Gran Pirámide, ejerció la prostitución en un lupanar público a instancias de su padre, que falto de medios para terminar su obra, no tuvo problemas en recurrir a esta bajeza, de obligar a prostituirse a su propia hija, para obtener medios con los que finalizar su magna construcción. Pero esto no es todo. Siguiendo al historiador, la princesa cumplió tan bien, lo que su progenitor tan mal le mandó hacer, que consiguió levantar una pirámide para ella al lado de la de su padre, pidiéndole a sus clientes, que la obsequiaran con un sillar de piedra por sus servicios, aparte de la tarifa establecida, que iba sufragar los gastos de la tumba de Keops. Las medidas de la pirámide de la prostituta que nos proporciona Herodoto, recogiendo las informaciones que le transmitían los miembros del clero faraónico egipcio, son fantásticas: casi cincuenta metros de cada lado, lo que supondría una altura considerable y, lo que es más importante, miles y miles de sillares de enormes piedras. No, no fue tan…, lo que ocurre es, que este historiador nunca debió admitir esos testimonios. Igualmente, aquellos que lo han leído saben que ofrece cantidades inverosímiles en la mayoría de las ocasiones. A pesar de ello, la hija del faraón parece que ejerció su oficio con una gran profesionalidad, con lo cual, se convertiría en la primera prostituta de la que tenemos noticia, precisamente por Herodoto, considerado el primer historiador.
     Muy posterior a este relato, nos encontramos con otra anécdota del autor, que se remontaría al siglo VI antes de Cristo, también en el país del Nilo, en donde vivía una joven y bella prostituta llamada Archídice, de una codicia sin límite. Rechazó a un admirador, e insistente cliente, cuando éste no podía hacer frente a la enorme cantidad de dinero que le exigía por sus servicios. Lo que la realidad le negó, se lo concedió un sueño, como ocurre en tantas otras ocasiones. Así que, en el transcurso del mismo la poseyó. Fue tal su alegría, que no pudo evitar ir presumiendo por la ciudad de su andanza, hasta que llegó a oídos de la interesada. Ni corta ni perezosa, presentó una denuncia ante un tribunal, exigiendo los emolumentos acostumbrados al imprudente sujeto. El juez estudió el caso y dictaminó: puesto que el acusado sólo la había poseído en sueños; ella debería de irse a su casa, acostarse a dormir y soñar… ¡qué le había pagado! Sentencia justa donde las haya. Además, no hace falta ser un jurista para entenderla.
Nota I: la ilustración que acompaña esta entrada es un fragmento del papiro egipcio de Turín, que escandalizó al propio Champollion por las escenas de alto contenido sexual que representaba.
Nota II: también en este blog : “El primer lameculos de la historia del que tenemos noticia”, “El chiste más antiguo del Mundo” y “La primera bajada de impuestos de la que se tiene noticia”. Se pueden encontrar en el buscador del margen derecho.

     R.R.C. 

domingo, 5 de abril de 2015

La mona, el huevo y el conejo de Pascua

       Hoy, Domingo de Resurrección, es un día oportuno para ocuparnos de los temas que anuncian esta entrada. El origen de la mona de Pascua se relaciona con el fin de la Cuaresma, por lo tanto, una vez que se han terminado los sacrificios culinarios, podemos engullir este delicioso y sencillo dulce, tan característico de nuestra tierra murciana y de otras provincias, normalmente mediterráneas. En cuanto al huevo que suelen lucir las monas, está relacionado con la fertilidad en las antiguas culturas (la fenicia, por ejemplo) que celebraban la llegada de la primavera y, por ende, de la “explosión” fecunda de la naturaleza.
  
     Y, ¿el conejo de Pascua? ¿Cuál es su cometido tras la Semana Santa? Su origen es más complejo, pues encontramos leyendas suyas en distintos lugares y fechas en el norte y centro de Europa y en el mundo anglosajón pero, anteriormente, lo descubrimos ligado a la diosa Astarté antes de la era cristiana, como símbolo de fecundidad. Así que, asociado a la fertilidad y a la abundancia de la primavera, cuando la naturaleza rejuvenece, es lo que tiene en común en las distintas culturas. También podemos traer aquí las palabras del papa Francisco, recordando a los fieles, que no hace falta reproducirse como conejos para ser un buen cristiano, con tres hijos sería suficiente, terminó diciendo. Es evidente, que también asoció los conejos a la fertilidad.
     Hace ya más de mil años, en plena Edad Media, surgió una leyenda entre los cristianos germanos con el objetivo de adaptar esta tradición pagana a su religión. Se decía, que cuando enterraron a Jesús en el Santo Sepulcro, un conejo se quedó allí encerrado y asustado, convirtiéndose en el primer testigo de la resurrección tres días después. Maravillado por lo que allí contempló, sintió la necesidad de comunicarle a los seguidores de Jesús lo que había sucedido, para que sus penas se convirtieran en alegría. Al no estar dotado de la facultad de la palabra, lo hizo dejándoles un huevo pintado de colores como señal de la resurrección de su Señor. Este sería el origen de la leyenda que mantiene, que el domingo de Pascua, un conejo reparte huevos coloreados por las casas.

     Por último, a partir del siglo XVIII se desarrolló mucho la industria chocolatera y, enseguida, se dieron cuenta de que sería un buen negocio hacer huevos y pocos años después, conejos de chocolate, pues en el mundo infantil serían muy bien recibidos. Como así ocurrió. Negocio redondo.

Nota: relacionado con el Domingo de Resurrección hay una entrada en el blog titulada: “Evidencias históricas de la resurrección de Cristo según N.H. Wright en su diálogo con A. Flew” publicada el 10 de febrero de 2013.También la podemos encontrar en el buscador que aparece en el margen derecho.

     R.R.C.  

miércoles, 1 de abril de 2015

¿Jesús, o Barrabás?

     


     Según los cálculos de multitud de expertos, el viernes 7 de abril del año 30*, hace ya casi dos mil años, en Jerusalén, tuvo lugar el juicio más famoso y a la vez más injusto que se recuerda. La sentencia, que todos conocemos, fue la condena a morir en la cruz de Jesús de Nazaret, ejecutada por las autoridades romanas de la provincia de Judea, a propuesta de las más altas instancias religiosas y políticas judías de la época. Con matices, esta cuestión es, más o menos admitida, por la crítica contemporánea. El problema radica en el asunto de la propuesta que el gobernador romano Poncio Pilato hace a la muchedumbre sobre si querían, como un acto de gracia, que se liberara a Jesús, o a un preso acusado de sedición y asesinato llamado Barrabás. Todos sabemos lo que esta muchedumbre respondió. Por cierto, ¿dónde estaba la gente que recibió a Jesús el domingo anterior con júbilo y ramas de olivo en su entrada triunfal en Jerusalén? Lógicamente, la muchedumbre, en esta ocasión, debió de ser un público seleccionado a tal efecto por las autoridades judías, para que exigiesen la crucifixión del que ellos consideraban un impostor, un falso mesías. Los cuatro evangelios hablan de Barrabás y su liberación por Poncio Pilato, pero sólo los atribuidos a Mateo y Juan, dicen que esta liberación tuvo lugar en el marco de una costumbre, de liberar a un preso por la Pascua a petición del pueblo. Mientras tanto, las fuentes judías que recogen este periodo, especialmente Flavio Josefo, tan interesado como siempre en poner de manifiesto cualquier favoritismo que las autoridades romanas tuviesen con su pueblo, no dicen nada sobre  esta norma de liberar a un preso por Pascua y, menos aún, aquel que el pueblo solicitase, por muy peligroso que éste fuera. Parece inverosímil tanta generosidad por parte de un Imperio, que tenía sometido por la fuerza a este levantisco territorio. Marcos y Lucas, sin embargo, no presentan el acontecimiento como una costumbre.
     En cuanto a la opinión de los evangelistas respecto a Barrabás, no era nada favorable, pues mientras Marcos y Lucas lo relacionan con un homicidio, cometido como consecuencia de un motín, Juan se refiere a él como un bandolero y el más suave, Mateo, nos habla de un preso famoso ¿se refiere a un zelote y por lo tanto a un luchador para liberar Palestina del yugo de Roma, lo cual, le haría popular? Maccoby, investigador  judío y especialista en la tradición judía y cristiana ya fallecido, ha propuesto la teoría de que Bar Abba era el apodo que daban a Jesús, que comenzaba siempre sus oraciones con la palabra Abba, "Padre", mientras que el uso de "Bar-abbas" no parece haber sido un nombre común en dicha época. Según esta hipótesis, cuando la multitud exigió a Pilato que diera libertad a "Bar Abba" (Barrabás) era la libertad del mismo Jesús la que pedían. Hay que tener en cuenta, que algunos manuscritos antiguos llaman a Cristo Jesús Barrabás, es decir, hijo del Padre, pues Jesús iniciaba todas sus oraciones haciendo referencia al Padre. Por lo tanto, lo que en un principio fue una duplicidad de nombres, se convirtió más adelante en una duplicidad de personas; Jesús Barrabás era el mismo, y se transformó en dos: Jesús y Barrabás. ¿Cómo ocurrió?, hay varias hipótesis al respecto. Desde que fue simplemente un error de interpretación, cuando el hecho fue traducido a otros idiomas, ante la falta de dominio del arameo por parte de los traductores, en vez de recoger la negativa de Pilatos a soltar a Jesús Barrabás (el hijo del Padre), por las exigencias del pueblo, se pensó en dos personas diferentes, liberó a Barrabás mientras crucificó a Jesús. Otra hipótesis que se ha mantenido, es la de hacer caer la responsabilidad de la injusta muerte de Jesucristo en el pueblo judío, y liberar así de esta ignominia al Imperio romano, lo que facilitaría la introducción del cristianismo entre sus ciudadanos.
     Siguiendo al también fallecido crítico neotestamentario Herranz Marco, el original arameo, ya perdido del evangelio de Marcos, no hablaba de costumbre, sino de un caso aislado de amnistía, que iba a tener lugar durante la Pascua. Si imaginamos dicho en arameo lo que leemos en el griego de Marcos, el texto traducido que obtendríamos diría así: “Y la multitud, subiendo, comenzó a pedir, como acostumbraba”. Por tanto, el texto en arameo hablaba de costumbre, pero no del procurador romano, sino de la población. Y de esta costumbre si se tienen noticias de fuentes judías, por ejemplo, de F. Josefo. Dos testimonios de muestra:
     Cuando muere Herodes del Grande, su hijo Arquelao se encuentra en una situación delicada, su padre lo había nombrado heredero junto con Antipas y Filipo, pero tenía que ser ratificado por el emperador Augusto. Además, necesitaba que el pueblo y sus dirigentes, no obstaculizasen el nombramiento. Prometió pagar bien a los soldados y a los ciudadanos que le habían demostrado su buena predisposición y, Josefo, en su obra La guerra de los judíos escrita en el siglo I continúa: “Entusiasmada la multitud con estas palabras, procedió a probar al punto la sinceridad de sus intenciones haciéndole importantes peticiones. Unos pedían la reducción de los impuestos, otros la abolición de los derechos en las ventas, otros la libertad de los presos. En su deseo de congraciarse con el pueblo, Arquelao accedió fácilmente a todas estas peticiones”. Todo esto ocurría en la gran explanada del Templo, que facilitaba el diálogo entre gobernantes y pueblo.
     Pilatos provocó más de un incidente por su intransigencia hacia el sentimiento religioso de los judíos, a los que nunca comprendió bien, e infravaloró como pueblo. Utilizó dinero del Templo para la construcción de un acueducto, lo que provocó un incidente con la población, probablemente en el mismo sitio que tuvo lugar el acontecimiento de la liberación de Barrabás. Dice Josefo “Algún tiempo después, Pilato provocó un nuevo alboroto por utilizar el dinero del tesoro del Templo para la construcción de un acueducto... Indignada por este hecho, la multitud rodeó el tribunal de Pilato, que había acudido a Jerusalén y comenzó a gritar”. Refiriéndose a este mismo tema en su obra “Antigüedades Judaicas”, leemos: “Comenzaron a gritar… Como acostumbra hacer la multitud”.
     Siguiendo con la opinión que Herranz Marco expone en su libro Los evangelios y la crítica histórica, el relato escrito en arameo de Marcos, no habla de una amnistía sometida a costumbre, que vendría a ser un privilegio que tenía el pueblo judío cada celebración de la Pascua, sino de una amnistía concreta solicitada por una parte del pueblo. Si ocurrió así, ya es posible encontrar en los documentos históricos judíos, no relacionados con las fuentes cristianas, casos semejantes de amnistía, especialmente, de presos políticos. Josefo es una buena muestra de ello, pues habla con frecuencia de amnistías relacionadas con cambios, o por interés político. ¿Pero cómo este procurador romano tan intransigente accedió a la liberación de Barrabás? Según Herranz, Pilato pudo verse en una situación apurada, tanto por los desmanes que llevó a cabo en Judea, como por acontecimientos que estaban ocurriendo fuera de ella, por ejemplo, la muerte violenta de Sejano, jefe de la guardia Pretoriana, la que daba protección al Emperador y segunda persona más influyente de Roma después Tiberio, tras caer en desgracia ante la máxima autoridad, acusado de conspiración y masacrado por las turbas en Roma. Todos sabían que Pilato era un hombre de Sejano y éste un enemigo mortal de los judíos, así que, ya no le convenía que lo relacionasen con él. En este contexto, se podría explicar, que para congraciarse con los judíos y no ser acusado de amigo suyo, liberase presos a petición del pueblo, aunque de poco le sirvió, pues Pilato fue destituido de su cargo por las protestas de judíos y samaritanos por la dura represión que ejercía sobre ellos, sería relegado al exilio de Roma y murió poco después en el olvido.
     La dificultad de tipo histórico que plantea el relato de la liberación de Barrabás, la podemos resolver, en opinión de Herranz Marco, con la reconstrucción en su lengua original en arameo, del primer evangelio que se escribió, el atribuido a San Marcos. Con lo cual, la propuesta del procurador romano Poncio Pilato de otorgar al pueblo la oportunidad de decidir si preferían la libertad de Jesús, o la de Barrabás, quedaría aclarada. Así pues, no sería una tradición institucionalizada por la autoridad romana, sino una costumbre del pueblo de reclamar en diversas ocasiones.

*Otros proponen el viernes 3 de abril del año 33

     R.R.C.