jueves, 5 de diciembre de 2013

La duda de Santo Tomás (Santo Domingo de Silos)

     El estilo típico de Silos lo encontramos en este espléndido relieve del siglo XI de un pilar situado en una de las esquinas del claustro. Representa la incredulidad de Santo Tomás, y son de un estilo suave inconfundible, en el que la lisura del acabado se une al encanto de la composición.
     El artista encuadra la escena en un marco arquitectónico, formado por dos finas columnas cilíndricas, de orden clásico que nos recuerda el corintio, que sostienen un arco de medio punto, en consonancia con la arquería del claustro.
     La composición se estructura en tres bandas con cuatro personajes en cada una de ellas,  de las que apenas sobresale, por su altura, y sobre todo por el nimbo cruciforme, la figura de Jesús, que alza su brazo, mientras Tomás introduce su mano en la llaga del costado. Cada apóstol se identifica por el nombre que lleva grabado en su nimbo.
     La duda de Santo Tomás muestra un original planteamiento compositivo: Cristo no ocupa el centro de la composición sino que está ligeramente desplazado hacia la izquierda; pero sigue siendo el centro de atención, ya que la mayor parte de los apóstoles miran hacia él. Su brazo derecho levantado para mostrar sus llagas al incrédulo, rompe la homegeneidad compositiva y reclama la mirada del observador.
     La acción que inicia el brazo alzado de Jesús se completa con el gesto de Santo Tomás, que toca la herida con su dedo, y la agitación espiritual de los apóstoles, reflejada en las posiciones totalmente antinaturales de sus piernas y en la variada gesticulación de sus manos. Estos indicios de movimiento suavizan el hieratismo característico del Románico.
     En el plano técnico, este bajorrelieve sorprende por la delicadeza de la talla, plana y de ejecución perfecta, que remite a los bellísimos trabajos en marfil de la época y que tiene reminiscencias bizantinas y mozárabes. Las figuras estilizadas y de proporciones esbeltas, presentan volúmenes redondeados. Los ropajes se ajustan al cuerpo gracias a un suave modelado y muestran incisiones superficiales, que producen en los pliegues sutiles contrastes de claroscuro.
MANUAL DE HISTORIA DEL ARTE