domingo, 25 de agosto de 2013

La lección de Anatomía del Doctor Tulp

           Óleo sobre tela, de 1'69 x 2'16 m. (La Haya). Pintado en 1632, es la obra  que consagra a Rembrandt como gran pintor ante la sociedad holandesa. El cuadro representa un momento importante de la historia del "retrato de grupo", que es un género característico de la pintura holandesa. Las asociaciones, los grupos, las compañías tenían la costumbre de encargar a los artistas cuadros que representan a sus miembros, sin más finalidad que la de ser inmortalizados todos juntos.
            En La Lección de anatomía del doctor Tulp, Rembrandt distribuyó los ocho personajes según un escenario dramático donde cada uno participó con un papel y una importancia particular, en la unidad psicológica que preside la composición. El doctor Tulp realiza la disección del brazo de un cadáver, rodeado por sus alumnos, interesados tanto en la lección práctica como en el texto de anatomía de Vesalio, que se ve en primer plano, a la derecha.
            El cuadro  está compuesto según un esquema geométrico que determina la posición de los personajes dividiendo los lados verticales del rectángulo en tres partes y uniéndolas con las diagonales, y trazando las diagonales, de izquierda a derecha, de los dos rectángulos obtenidos trazando el eje vertical.
            Conociendo la personalidad y las intenciones del autor, resulta interesante analizar los personajes, sobre todo seguir sus miradas. Si se observa bien, se puede ver que solamente dos de ellos (el que lleva ropa de color y el que se encuentra detrás del mismo) siguen la disección, inclinados sobre el cadáver; el primero, desde la izquierda, se ha girado hacia el profesor, mientras que el que está a su lado torna la cabeza hacia el espectador; el personaje de arriba se ha girado francamente hacia el observador, a quien invita con la mirada a entrar en la escena; contribuye también a crear una sensación de relieve entre el fondo del cuadro y el espectador. Los dos últimos parecen más interesados en el libro que en el brazo, donde el profesor introduce sus tijeras.
            Aparte de la novedad de la composición, llama la atención el papel de la luz, que destaca de la sombra las caras de los protagonistas (que resaltan con sus expresiones sobre el blanco de sus golillas), las manos del profesor que está explicando, la palidez del cadáver, dispuesto en diagonal, el gran volumen abierto a los pies de éste. En contraste entre la luz y la sombra es aún marcado en esta obra, más bien duro, sin las variaciones y los matices del claroscuro de la madurez del artista.
      MANUAL DE HISTORIA DEL ARTE