martes, 11 de junio de 2013

CARACTERÍSTICAS DE LA PINTURA EGIPCIA

          La pintura repite los convencionalismos del relieve en cuanto a la representación de la figura y del escenario que le sirve de fondo. Es un arte que por su carácter menos permanente que el relieve tiene menos importancia que él. Desempeña, sin embargo, papel importante en los relieves mismos, pues éstos, por su escasa proyección y su policromía, semejan verdaderas pinturas.
          Los tonos son planos, sin matices ni gradaciones, y de carácter convencional y decorativo, no respondiendo los pigmentos a la naturaleza. El dibujo en esta pintura plana, que no busca perspectiva, es perfecto, de una gran seguridad de trazo. Para ayudarse se sirvieron del procedimiento de la cuadriculación de la superficie. De esta manera, un modelo en escala pequeña podía ser reproducido en gran tamaño.
          Ya desde los tiempos más antiguos, los egipcios acostumbraban a ilustrar sus tumbas con frescos, donde se sirvieron de abundantes temas naturalistas. Durante el período Tebano la decoración de los sepulcros excavados hace que la pintura se independice, y contamos con numerosas escenas guerreras de la vida ordinaria y espléndidos estudios de animales. Las escenas de Danzarinas, del Museo Británico, procedentes de un sepulcro tebano del Imperio Nuevo, nos ponen bien de manifiesto los grandes progresos de la pintura en este período, llegando a presentarnos algunos personajes totalmente de frente.
          En el período de Tell-el-Amarna las habitaciones palaciales recibían decoración pintada en todas sus superficies: paredes, suelo y techo. En el pavimento se representaban estanques, plantas acuáticas, etc., de manera que se tenía la impresión de hallarse en plena naturaleza.
          Los frescos de las tumbas de Tebas, pertenecientes a la XVIII dinastía ilustran acerca de los ritos y costumbres egipcias. Las escenas son de gran variedad: trabajos en el campo, entrega de presentes; caza de aves; en el estanque de un jardín casero, peces y aves se deslizan gustosamente por el agua; no faltan los funerales con las típicas lamentaciones de las plañideras, como tampoco las escenas de harén con representaciones de banquetes y danzas de mujeres.
MANUAL DE HISTORIA DEL ARTE