domingo, 22 de julio de 2012

Parque del monasterio de Piedra

         
     Si vas a Calatayud pregunta por la Dolores … Eso dice el estribillo de una vieja y conocida canción española. Pero si vas a esta localidad de la provincia de Zaragoza, que no se te olvide acercarte a este precioso parque natural situado a unos pocos kms de allí.
        El río Piedra forma, al pasar por las inmediaciones del monasterio allí construído, un paraje de gran belleza paisajística, con muchas cascadas de agua que se dividen en innumerables hilos de agua, siendo la cascada de la Cola del Caballo, con más de 50 m., la de mayor altura e interés. Unos senderos conducen por todo el parque, a lo largo de unos 5 km, a todos los sitios de interés del mismo. Se trata de un fenómeno cárstico originado por las ligeras fluctuaciones en el propio caudal del río,  con una longitud de 75 kms y un caudal muy irregular como corresponde al régimen pluvial mediterráneo. Es un afluente del Jalón, que a su vez, es afluente del río Ebro. El parque también cuenta con varias grutas y un pequeño lago que actúa como un espejo. Hay van unas imágenes tomadas recientemente:
       R.R.C.
Nota. fotos del autor

El matrimonio Arnolfini

      
     Es una obra de Jan Van Eyck, algo posterior (1434). Para ello utiliza la técnica de la pintura al óleo sobre tabla de roble de 82x86 cm. y está expuesta en La National Gallery de Londres. Este retrato representa la ceremonia nupcial del banquero italiano Giovanni Arnolfini, de la ciudad de Lucca, que se asentó en Brujas (Flandes, y actual Bélgica) atraído por las posibilidades  comerciales que ofrecía esta localidad, en la que logró una gran fortuna; y su prometida Giovanna Cenani. Hasta el Concilio de Trento el sacramento matrimonial era oficiado por los mismos contrayentes y, según la tradición, solía celebrarse en el dormitorio. La pose de los personajes resulta teatral y ceremoniosa, casi hierática. El movimiento casi no existe, las formas de las figuras tienen una solidez escultórica. En fin, la escena en general es poco espontánea. El cuadro es un testimonio, un documento visual de un hecho real e importante en sus vidas. Por ello, el pintor actúa como notario al firmar «Johannes van Eyck fuit hic» (Jan Van Eyck estuvo aquí) en vez del habitual «me pintó». El autor flamenco aporta una nueva concepción en la representación del mundo visible. Van Eyck observa y plasma con destreza los más insignificantes detalles de la escena.

      El recurso que usa para crear perspectiva difiere totalmente del estudio matemático de formas y proporciones que en ese momento impera en Italia. Van Eyck utiliza, tanto la minuciosidad en la representación de los objetos, como la luz que envuelve la escena para crear un espacio pictórico, que transmite la sensación de realidad. El recurso lumínico es el elemento que, al envolver todas las imágenes de la tabla, define una atmósfera de verosimilitud. El espejo cóncavo refuerza esta sensación de profundidad.

      Aparece aquí el «simbolismo oculto» del que nos habla Panofsky, y que se encuentra en todos los objetos cotidianos: la posición dominante del hombre se muestra por su postura frontal y su aspecto solemne, él es severo, en cualquier caso, sostiene con autoridad la mano de su esposa, que agacha la cabeza en actitud sumisa y posa su mano en su abultado vientre, señal de su embarazo, que no es real, sino señal de su culminación como mujer casada; la mujer recoge su vestido a la manera de las vírgenes antiguas, simbolizando su virginidad; el perro (de un realismo y una minuciosidad tal, que parece que está pintado pelo a pelo) significa fidelidad y servicio; la única vela encendida en la lámpara-candelabro, muestra que se está realizando una ceremonia y el amor entre los contrayentes permanece intacto. La luz de la ventana, nítida y transparente hace referencia a la pureza de la mujer. El espejo es símbolo de verdad, el «ojo de Dios» omnipresente, que sella la unión de lo visible y lo invisible. De que los nuevos esposos no tienen nada que ocultarse. Muestra la escena de la habitación desde una perspectiva inversa y, hay que destacar el detalle y la minuciosidad que observamos en su marco, en el que aparecen diez de las catorce escenas de la pasión y hasta seis personajes en un espacio minúsculo. Los rosarios que aparecen a la izquierda del espejo, aluden a la necesidad de la oración que debe practicar la pareja durante toda su vida. Todos los objetos tienen, pues, un  significado simbólico-religioso.

     Los colores que predominan en esta obra son claramente simbólicos: mientras el verde alude a la fertilidad, el rojo lo hace a la pasión que debe de existir en una pareja de enamorados. La vestimenta que lucen,  así como otros objetos, o frutas incluso (las naranjas son caras en estas latitudes que, por otra parte, recordarían la tierra de procedencia del esposo), son de un elevado precio, como corresponden a un burgués de la época. Todo en el cuadro indica buena posición, además de la calma y tranquilidad que el hogar de estos potentados ofrecía a sus inquilinos.
       R.R.C.

domingo, 15 de julio de 2012

Petra: El Tesoro


   
     La antigua ciudad nabatea de Petra es, sin duda, la atracción turística más importante del actual reino de Jordania. Situada al sur del país, en una zona desértica de gran belleza natural y montañas de color rojizo, impresiona al viajero al observar una enorme urbe de más de dos mil años excavada gran parte de ella en la roca. Llevaba siglos abandona, hasta que un aventurero belga disfrazado de beduino la descubrió en el siglo XIX.
     Cuando llegamos a Petra, lo primero que tenemos que recorrer, a pie, o en carro, es un estrecho y zigzagueante corredor, de más de un kilómetro de largo, entre montañas que pueden alcanzar unos 200 metros de altura. Sólo el hecho de pasar por este cañón que denominan Siq, crea en el viajero una expectación, que se verá sobradamente compensada al final del mismo, en el momento de empezar a vislumbrar, todavía desde este angosto pasillo, la fachada excavada plenamente en la roca, de la primera y más impresionante construcción que nos encontramos en la ciudad: El Tesoro, de más de cuarenta metros de altura y casi treinta de anchura.

      Fue mandado a construir por un rey Nabateo en época de Cristo (s.I a. C, o d. de C.). Su nombre, no tiene relación alguna con ningún tesoro, pero los beduinos de la zona pensaban que algún faraón egipcio mandó esconder un enorme tesoro en este lugar y de ahí su denominación. La fachada cuenta con dos niveles, el inferior de doce metros de altura y seis enormes columnas. La parte superior se encuentra coronada con un águila que simboliza una deidad nabatea.

     Esta impactante construcción pudo ser un templo, o lo más probable, una tumba real. Es de estilo helenístico, aunque tiene influencias  asiria y romana. Su interior, que se encuentra totalmente vacío, presenta una planta cruciforme. Pero lo que más interesa es el exterior, la monumentalidad y belleza de su fachada, con sus tonos rosáceos que presenta por la tarde y color terroso matinal.

     Sus seis magníficas columnas exentas son de orden corintio, soportan un entablamento en donde avanza un tímpano con relieves, después del arquitrabe nos encontramos un friso con decoración en bajo relieve, como corresponde a este orden arquitectónico. Entre las columnas de los extremos también podemos observar grandes relieves. En el segundo piso nos encontramos un pronunciado tímpano partido, que es aprovechado para rematar la fachada con una construcción tipo tholos, coronada por una urna circular, todo ello acompañado de columnas exentas o adosadas, con relieves entre ellas, que decoran y complementan esta parte superior.

     Frente a esta construcción, se ha descubierto recientemente y en un nivel inferior, una serie de tumbas visibles desde el suelo.
       R.R.C.
Nota: fotos del autor 

La Condesa de Chinchón

     Es un óleo sobre lienzo de 216X144 cm. pintado por Francisco de Goya en 1800 y expuesto en las galerías del Museo del Prado de Madrid. Es posiblemente su retrato más bello y delicado. Se sabe, el gran aprecio y cariño que el pintor sentía por la joven, la conocía desde niña y estaba casada, por diversos intereses, con Manuel Godoy, el poderoso Primer ministro del Rey Carlos IV de España.
     La Condesa tiene 21 años cuando es representada en este lienzo y estaba embarazada de su primera hija, pues la corona de espigas que porta sobre su cabeza es un símbolo de su estado de gestación. La luz que viene de frente, inunda su delicada figura, resbala sobre su traje de raso y tonos claros, a la vez que crea, un efecto atmosférico especial que recuerda el “aire” que vemos en cuadros de Velázquez, por el que Goya sentía una gran admiración.
     Alrededor de la joven no hay nada, sólo un fondo neutro, reforzando la idea de soledad que podemos ver expresada en su rostro, por cierto, una soledad no deseada, que le venía impuesta por su desafortunado matrimonio. Se anima al espectador a admirarla y conmoverse con ella, al igual que hacía el autor. Sentada en un majestuoso sillón, lleva en su mano derecha un camafeo, de notable tamaño, en donde podemos observar una imagen de su marido, así queda claro al hombre al que se encontraba unida y sumisa.
     Utiliza una técnica casi impresionista, de pincelada suelta, consiguiendo formar volúmenes con manchas de luz y color, podemos ver como las rodillas y parte de las piernas se intuyen bajo el vestido. La gama de colores cálidos que emplea, otorgan a la figura una mayor delicadeza y elegancia, nos la hacen más cercana y emotiva.
     El destino final del personaje, como el de otros muchos españoles, incluido el propio autor de la obra, fue el exilio que el Rey Fernando VII impuso a muchos de sus conciudadanos, para morir finalmente en 1828.
        R.R.C.  

sábado, 14 de julio de 2012

El castillo de Peles, un ejemplo de elegancia (Rumanía)

     Situado en el centro de Rumanía, a unos cincuenta Km. de la bonita ciudad de Brasov  y a unos ciento veinte Km. de la capital, Bucarest. Es uno de los castillos más impresionantes, decorados y lujosos de Europa, una obra maestra de la arquitectura neo-renacentista alemana, en un entorno natural difícilmente igualable.
     Fue mandado a construir por el Rey Carol  I en 1873. Tiene un diseño elegante y una gran cantidad de adornos procedentes de otros lugares europeos. Tiene ciento sesenta dependencias y es el primer castillo europeo que cuenta con corriente eléctrica, gracias a la central que se construye sobre el río próximo con tal fin. Los planes son del arquitecto alemán W. Doderer, pero participaron otros como: el también alemán J. Schultz, y los checos, C. Benesch y K. Liman.
     Fue la residencia de verano de la familia real: También vivió aquí Miguel I antes de su abdicación después de la Segunda Guerra Mundial, obligado por el nuevo régimen comunista, pero en el 2006 el estado rumano reconoce la propiedad del edificio a su antiguo dueño.

     En una visita realizada al castillo por el Emperador  Francisco José I de Austria- Hungría, escribió:
“El Castillo Real, entre otros monumentos, rodeado de un paisaje muy bonito con jardines construidos en terrazas, todos a la orilla de los bosques densos. El castillo en sí es muy impresionante a través de las riquezas que ha acumulado: lienzos antiguos y nuevos, muebles antiguos, armas, todo tipo de curiosidades, todo colocado con buen gusto. Tomamos una larga caminata en las montañas, después que un picnic en la hierba verde, rodeado por la música gitana. Tomamos muchas fotos, y el ambiente era muy agradable.”
     Por último, es uno de los lugares de Europa, al sur de los Cárpatos, que merece la pena visitar.

           R.R.C.

Nota: fotos del autor.

Ruinas de Tulum


    
     Situada a unos ciento treinta Km. al sur de Cancún, en la Península de Yucatán, en la conocida Riviera Maya, a orillas del mar Caribe. En lenguaje indígena significa muralla, ya que toda la ciudad es un recinto amurallado. Fue un importante centro de culto y en la actualidad uno de los principales atractivos turísticos del estado mexicano de Quintana Roo.
     La mayoría de construcciones en ruinas que podemos observar en la actualidad, datan de la época que nosotros conocemos en Occidente como Alta Edad Media, es decir, entre el mil doscientos y el mil cuatrocientos cincuenta y se encuentra deshabitada desde finales del siglo XVI. De todas las construcciones conservadas, la más conocida e impresionante, es la denominada “El Castillo”, con una imponente escalera frontal y prácticamente observable desde cualquier punto del recinto. Probablemente, cumplía la función de faro, por lo que servía de guía a los navegantes que iban y venían a la cercana isla de Cozumel y les advertía de chocar contra un arrecife próximo y poner en peligro sus embarcaciones.


     En general, la ciudad se encuentra en un estado de conservación aceptable y próxima a ella nos encontramos con una preciosa playa de arenas finas y blancas, con un mar de aguas transparentes y color turquesa, que la convierten en una de las mejores playas del Caribe. Utilizarla, es una de las mejores opciones que se presentan al visitante,  después de observar estas magníficas ruinas.
      R.R.C.
Nota: fotos del autor

RASGOS PRINCIPALES DEL RELIEVE ESPAÑOL

El conjunto del relieve español posee tres rasgos característicos: Su forma maciza, una altitud media elevada y la disposición periférica de los relieves.

Tiene una forma maciza, con estructura trapezoidal y costas escasamente recortadas aun estando rodeada por mar en sus 6/7 partes. En sus costas no existen grandes entalladuras que faciliten la penetración de las brisas marinas al interior, limitando así la labor termorreguladora del mar y que en el interior de la Península tenga elementos de continentalidad.

La altitud media es elevada con 660 m. (Es el segundo país con la altitud media más elevada de Europa). Esto se debe más que a la existencia de altas cordilleras, a un conjunto central elevado: la Meseta, que constituye un gran bloque plano basculado en su mayor parte hacia el Oeste con una pendiente media del 0,3% (por esto la mayor parte de los cursos fluviales vierten sus aguas en el océano Atlántico). Las llanuras españolas se sitúan en compartimentos interiores y a distintos niveles de altitud, en las depresiones del Ebro y Guadalquivir y llanuras costeras.

La disposición periférica del relieve peninsular está constituida por un cinturón de sierras circundantes, entre las que destacan:

-        Por el Norte la Cordillera Cantábrica a escasa distancia de la costa y con altitudes entre los 1.000 y los 2.500 m.
-        Por el Este,  hay que salvar los escalones de la Cordillera Ibérica, Cordillera Costero- Catalana, que aunque con menor altitud, al ser paralelas al litoral, aíslan la llanura del Ebro.
-        Por el Sur las Cordilleras Béticas que se alzan junto a la costa sobrepasando los 3.000 m. de altitud.

Nota: imagen bajada de Internet.

jueves, 12 de julio de 2012

Eco nº 25 de Pollock



      
     Lienzo pintado en 1.951 con unas medidas de 233x218 cm. conservado en el Museo de Arte Moderno de Nueva York, realizado con la técnica del goteo, y constituido por arcos de color negro sobre un fondo claro. Esta obra pertenece al expresionismo abstracto, un movimiento artístico puramente estadounidense creado por este artista que no sabía dibujar; ni falta que le hizo, para abrirse un hueco en la Historia del Arte. Pollock se distanció del arte figurativo y desarrolló técnicas consistentes en lanzar pinturas al lienzo, o dejarla gotear encima de éste sin utilizar dibujos ni bocetos. Distribuye los colores de manera espontánea, va improvisando sobre la marcha, dejando que el subconsciente decida. Empezó a utilizar esta técnica a partir de 1.947. Extendía la tela sobre el suelo y corría o danzaba a su alrededor y, dentro de ella, derramaba la pintura de manera uniforme. No trabajaba sobre el lienzo, sino, muchas veces, metido en él; no utilizaba el pincel o la espátula. El dripping consiste en gotear la pintura desde un recipiente, de esta manera, pintar no se hacía con la mano, sino con un gesto de todo el cuerpo. Las telas se llenaban de manera uniforme de color en forma de manchas o hilos que se mezclaban. Su pintura no procede del caballete.
     
      Pollock decía que su método era similar al de los pintores indios del oeste de Estados Unidos. El mismo nació en Wyoming. Con su técnica, lo que Pollock  plasmaba en la tela no era una imagen, sino un hecho, una acción. Este arte transforma el lienzo en grito, en algo inarticulado. El hecho de que no pusiera título a sus obras y las denominase con un número era para que el público que las veía, no tratara de buscar en ellas un tema, figuración alguna, o cualquier significado.
      
     Por último, resulta interesante saber que contó con el apoyo de las autoridades norteamericanas, en un momento de “Guerra Fría”, cuando en los países del bloque comunista se imponía el realismo en el arte.


       R.R.C.  
  

Refectorio de San Hugo de Zurbarán: Una invitación a la abstinencia de carne en Cuaresma.

         
     Es un óleo sobre lienzo de 267x320 cm. Realizado en 1.655 y conservado en el Museo de Bellas Artes de Sevilla, pertenece a una serie de cuadros monásticos. La escena refleja un milagro acontecido a San Bruno fundador de los cartujos y a los seis primeros  miembros de su orden. Comían gracias a la generosidad del obispo de Grenoble (Francia). Un domingo les envió carne, por lo cual, discutieron entre ellos sobre la conveniencia de la abstinencia. Tan acalorada e intensa debió ser la discusión, que les llevó a quedar sumidos en un profundo sueño que se prolongó toda la Cuaresma. El Miércoles Santo, San Hugo fue a visitarlos, y quedó sorprendido al verlos despertar. Entonces, presenciaron como la carne se convierte en ceniza, interpretándolo como aprobación divina de la abstinencia.
     Las verticales de los cuerpos de los monjes, San Hugo y el paje están cortados  por una mesa en forma de L. El cuerpo encorvado del obispo, el paje en el centro, y el ángulo que forma la mesa, evitan la rigidez que se deriva de la propia austeridad de la composición. El lienzo tiene vida; son personas reales a las que se plasma en el cuadro.
     La maestría de Zurbarán se refleja en los hábitos blancos de los cartujos. Se dice, que podía conseguir cien tonos diferentes de blanco. Aparece cerámica blanca y azul de Talavera de la Reina sobre la mesa, que por otra parte, nos brinda la oportunidad de mostrarnos un auténtico bodegón, técnica en la que el autor era un maestro.
          R.R.C.